miércoles, 13 de abril de 2011

Un texto interesante para reflexionar

Educación, responsabilidad de todos
Sin fortalecer el principio de autoridad, todo proceso educativo estará condenado al fracaso

Miércoles 13 de abril de 2011 | Publicado en edición impresa

La caricatura que acompaña este editorial fue la ganadora de un concurso sobre valores de la sociedad, realizado en un congreso acerca de la educación y vida sustentable, en San Pablo. Podríamos interpretar que la realidad que quiso reflejar el caricaturista es que, tanto en el pasado reciente como ahora, los integrantes del hecho educativo, es decir, alumnos, docentes y padres, no logran trabajar concertadamente para un objetivo en común.
En la Argentina de hoy, en la práctica, los padres, los primeros educadores dentro de la familia, en muchos casos han renunciado a este papel fundamental y entregan a sus hijos a maestros y profesores, que, en su fuero íntimo, no sólo no respetan, sino a los que están dispuestos a desautorizar permanentemente.
Aunque no se puede generalizar, éste es el común denominador para muchos padres argentinos, incluso aquellos que eligen mandar a sus hijos a una escuela privada. Este tema ha sido estudiado en profundidad por el prestigioso educador Guillermo Jaim Etcheverry en su libro La tragedia educativa , de 1999, en el que ya advertía sobre el error de que padres y alumnos conciban el saber como algo secundario.
En 2005, en una disertación organizada por este diario, Jaim Etcheverry sostenía visionariamente que si no se lograba que la mayor cantidad de gente tuviera la mejor educación, "dentro de veinte años, o menos, no podremos vivir más acá. La vida social no podrá ser sostenida; no nos bastarán los policías y las rejas porque no compartiremos los códigos entre nosotros. Si no entendemos esto, el destino de la Argentina se verá gravemente comprometido".
Dentro de un aula, el maestro y el alumno no son iguales porque sus roles son bien distintos. No se trata sólo de los conocimientos que se supone maneja ese maestro, sino también de una planificación del aprendizaje, que él sí tiene y del que el alumno es lógico que carezca.
Así también en la familia, los padres siguen teniendo el papel indelegable de marcar el camino de la vida.
Por eso, resulta muchas veces incomprensible que algunos avalen con su presencia las tomas de colegios o, como ocurrió en estos últimos días, hayan llevado a sus hijos pequeños para que escupieran sobre los afiches que una organización política había exhibido para tal fin el 24 del mes pasado, el Día de la Memoria.
Acompañar a los hijos en marchas y tomas contra las autoridades escolares o desautorizar consciente o inconscientemente a maestros y profesores es no cumplir con la responsabilidad que una sociedad pide a sus integrantes adultos.
No sólo los magros salarios que perciben los docentes son un aspecto muy importante de la crisis educativa en la Argentina. El otro es, evidentemente, esta falta de compromiso básico entre los miembros de nuestra sociedad para tender hacia la excelencia educativa, que descansa sobre la relación alumnos-docentes-padres.
Si la educación, como coinciden tantos, ha de ser la base de nuestra recuperación, es necesario que todos cumplamos responsablemente y sin renuncias con la parte que nos corresponde.

lunes, 11 de abril de 2011

Ejemplos de Educación

http://www.tn.com.ar/sociedad/128831/maestros-que-construyen-el-pais

Año 2011 "un buen año"

"Celebrar la vida desde el comienzo


25 de marzo
Fiesta de la Anunciación
Día del niño por nacer
Celebrar la vida desde el comienzo
Desde hace algunos años, ha quedado establecido en el calendario de nuestro país, el 25 de marzo, como el día del niño por-nacer. Pero desde hace muchos siglos, los cristianos celebramos en esa fecha, la fiesta de la Anunciación, recordando el momento en el que el ángel le pregunta a María si acepta ser la Madre del Señor (Lc 1,26-38). Con el “sí” de María comienza la existencia histórica de Jesucristo, quien empieza así a vivir en el vientre de esta joven mujer de Nazareth.
Desde entonces podemos decir que Dios ha tomado partido por el hombre, por su vida, asumiendo él mismo todas las vicisitudes de la existencia humana. Dios ama la vida de tal modo, que se hizo uno de los nuestros, creciendo en el vientre de una mujer, naciendo de ella, viviendo y muriendo como todos nosotros.
Desde su nacimiento la Iglesia de Cristo entiende su misión en el mundo como una celebración, un anuncio y un servicio a la Vida. A lo largo de sus dos mil años de existencia promovió una `cultura de la vida´. Lo hizo a través de las obras de ayuda a los más necesitados, la educación de niños y jóvenes, el acompañamiento a los novios y a los matrimonios, la atención brindada a los ancianos, el interés por cuidar a los enfermos y de asistir a quienes están muriendo y muchas otras iniciativas orientadas a cuidar y promover la vida.
En continuidad con las enseñanzas de Jesús, sostenemos el valor de toda vida humana, pero nos sentimos especialmente llamados a cuidar y promover la vida frágil, expuesta o en riesgo. Por eso nos preocupa especialmente una de las etapas de mayor fragilidad, la del comienzo de la vida, frente a una mentalidad que disminuye la gravedad moral y jurídica del aborto. La celebración del día del niño por nacer debe invitarnos a la reflexión y al compromiso. A la reflexión sobre el valor de la vida y a un compromiso concreto con esta primera etapa vital tan importante. Cuidar a los niños y niñas por nacer implica en primer lugar cuidar a sus madres, promoviendo embarazos saludables, velando por la alimentación y la atención sanitaria tanto de la madre como de su hijo o hija.
Finalmente y siempre tenemos la tarea de hacer de este mundo un lugar pacífico y justo, en el que todos los niños puedan disfrutar de una vida plena. Lo dice claramente el Santo Padre Benedicto XVI: “Lamentablemente, incluso después del nacimiento, la vida de los niños sigue estando expuesta al abandono, al hambre, a la miseria, a la enfermedad, a los abusos, a la violencia, a la explotación. Las múltiples violaciones de sus derechos, que se cometen en el mundo, hieren dolorosamente la conciencia de todo hombre de buena voluntad. Frente al triste panorama de las injusticias cometidas contra la vida del hombre, antes y después del nacimiento, hago mío el apremiante llamamiento del Papa Juan Pablo II a la responsabilidad de todos y de cada uno: «¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana! Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad» (Evangelium vitae, 5).”
En el marco del Año por la vida, celebremos este año el 25 de marzo pidiendo al Espíritu Santo, Dador de Vida, la fuerza necesaria para transformar la realidad y que cada niño y niña, encuentren al nacer, cuna, alimento y sobre todo unos brazos sanos y amorosos de padres y madres que los guíen y acompañen en su crecimiento. María, madre de Jesús y madre de todos nos acompañe en el camino. Que así sea.

Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina
25 de febrero de 2011.

Un recorrido por Roma

http://www.vatican.va/phome_sp.htm

Paremos un poco y pensemos

Un informe que nos hace pensar ...
http://www.tn.com.ar/sociedad/124598/%C2%BFen-que-creemos-los-argentinos
Les dejo la pagina del seminario donde vivo para que me conoscan un poco más!!!  

www.seminariomoron.com.ar